EL BOSQUE
Javier Hidalgo
EL ruido de las maquinas, el rugir de los motores, el crujir de los arboles componían la horrible orquesta que destruía el bosque. Las aves huían despavoridas, los zorros, lobos, gatos monteses... corrían aterrorizados. Muchos murieron en su desesperada agonía intentando escapar de aquello que no entendían. En pocos días, lo fue un bosque lleno de vida, se convirtió en un solar triste y desesperado, seco, atrozmente muerto.
A los pocos días, nuevas maquinas, nuevos motores, nuevos hombres comenzaron a construir edificios de ladrillo y hormigón, de avaricia y latrocinio, de esclavitud y miseria moral.
Cuando acabaron la construcción de ese nuevo bosque sin vida, sin alma, colocaron un cartel en uno de los laterales de la urbanización en el que se podía leer miserablemente el siguiente eslogan BIENVENIDOS AL PARAÍSO.
Poco a poco las viviendas se fueron comprando por gente deseosa de vivir en un lugar apartado de la gran ciudad.
Has visto cariño que lugar tan tranquilo y maravilloso.
Si, es realmente lo que siempre hemos deseado.
Mira que jardines tan verdes.
Y de césped artificial que es casi para toda la vida.
Nuestros hijos serán afortunados de crecer en un entorno tan natural.
Si amor,si.
Me gustan los bosques donde solo se oye el silencio de los árboles,
ResponderEliminarLos riachuelos y el canto de los pájaros
Allí si me gustaría vivir
Siempre el cemento por encima de la naturaleza. El dinero tiene más valor qué la vida. Esa es la triste realidad 😢
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