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  JAVIER HIDALGO AY OTOÑO Ay Otoño que te alejas entre hojas secas y lentejuelas de brillantes gotas de rocío que tintinean en la niebla del hastio. Te alejas como dios, que abandonó su obra dejándonos el libre albedrío. Haciéndonos culpables de lo que fue su voluntad y su negro desvario. Ay otoño que te marchas entre enjambres de tristeza, lagrimas cardinales y agua mansa de los ríos. Si Dios no vuelve podríamos pensar que está muerto, enterrado en la acequia de ese imaginado huerto que los arcángeles dieron por ser cierto. ¿ acaso nos a mirado un tuerto ? Ay otoño que marchitas dejando piedras de trinita en las sendas y caminos para no perder la esperanza de tu triste belleza. Este dios que sembró la tierra de inmunda vileza, haciendo que el odio germinara entre frio alambre de espino, llenando de sangre nuestro destino. Ay otoño que te disuelves como la espuma de las olas en la fina arena de la costa que brilla con tu ...
  JAVIER HIDALGO VIAJE ETERNO Como una cascada del universo escribo pasmado estos versos entre risa y carcajada. A veces los giros de la vida te hacen dar la vuelta en unos brazos envuelta, y una revuelta de sentimientos. Después de un mar de lagrimas, se revuelven las ánimas a la llamada de las campanas y se levantan los muertos del purgatorio. Danzan los espectros en un baile perfecto huyendo del fuego eterno como un ejercito selecto. Las carcajadas retumban en la tierra y en el cielo, en los castillos construidos a base de puro hielo. Los cuerpos se estremecen colgados de las ramas de los cipreses al lado del cementerio. Nos burlamos de la vida en este camino en subida alcanzando con las manos el techo sabiendo que para la llegada aun nos queda un largo trecho. Es un viaje largo a veces con alegrías, otras con caldo amargo, pero siempre con las mentes frías. Cabalgamos al galope en un blanco corcel alado, y cu...
  ENMA Estío Estos días de estío y desencanto..., de horas vacuas a la sombra y agua fresca. El sol golpea implacable, el yerto valle, que ayer fue vergel entusiasmado.... Y azota el viento cálido la roca, que acoge algún romero extraviado, -¡héroe entre hinojos y ortigales!-, que crecen a su antojo a ras del suelo. Ya no habrá amapolas, ni violetas, ni amarillas margaritas... entre verdes y alegres pastizales. Estos días de estío y desencanto....
  Anthony Robándote el aliento Porque no puedo soñar amarte, amor junto al mar con los pies bajo la arena suave Y las olas que vienen y van en una noche sin luna, plena de estrellas. Con solop la luz estelar y de mi amor. Que apenas tu silueta adivina intercambiando miradas. Sin mediar palabras. Para tatuar tu piel con mis besos hurgando entre tus sueños. Leyendo tus secretos. Robándote el aliento, que se despide al alba.
  SELENA MÍA “ Eres mía. Dilo, eres mía”. No. Respondía ella, sintiendo que podía decidir, Que no le pertenecía a nadie, solo a si misma. Sin embargo, él, con paciencia infinita, como la boa estruja a su víctima, la fue cercando. “ Si no eres mía, no serás de nadie. Tampoco tuya”. No hace falta clavar un puñal, asfixiar, golpear para matar. Se puede matar en vida, con la complicidad del mundo, que alimenta a la serpiente.
  Manuela G. Jara ALMA MISIONERAS Muchos tienen o tenemos almas misioneras, almas con intenciones de salvar a los demás, de ayudarles, ser una especie de ONG, es algo que me parece muy loable, pero no podemos perder la visión del camino, pues detrás de nosotros, a nuestro lado, puede haber mucha gente cercana a la que ayudar.. He visto en muchas ocasiones quienes por el espejismo de cambiar el mundo perdieron su mundo... su vida, su gente querida, sin entender que su misión quizás estaba cerca de los suyos y ayudarles en el camino de la vida.
  Manuela G. Jara EL ARCON Abrí el arcón, Y encontré cosas inesperadas, guantes que ocultan sus verdaderas huellas, mascaras llenas de marcas por el uso frecuente, alma incompleta para la afinidad con la mía, palabras fingidas, sentimientos en formación, abortados antes de culminar deseo fingido, respeto inexistente, luces y sombras para andar muchos caminos, caminos que nunca conducirán hasta mi morada. Y el vacío, el silencio. Cerré el arcón, y entregué su llave. Mi arcón, el de mi alma, está lleno, y no merece escasez ninguna.